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Santiago Valverde.

Medellín, Colombia.

¿Existen las razas humanas?

14 noviembre, 2013, by Juan Diego Valverde, categoría Ciencia, Sociología

Desde un punto de vista de las características físicas de las personas, lo que los biólogos llaman fenotipo, parecería que sí. Se habla de cuatro a seis razas: la blanca o caucásica, la negra, la amarilla o mongoloide y la roja (que a veces se divide en amerindia y polinesia).
La raza blanca, a la cual también se le llama caucásica por creer que proviene de la región del Cáucaso, se caracteriza por la piel entre beige y rosada, barba y bigote abundantes en los hombres, cabello liso u ondulado y delgado, nariz delgada y larga, labios comparativamente delgados, parte inferior del rostro plano y color variable de ojos y de cabello.
La negra tiene la piel marrón, cabello y vellos muy rizados, gruesos y oscuros, nariz ancha y chata, labios gruesos, incisivos inclinados hacia adelante y ojos oscuros.
Los aborígenes australianos, a veces clasificados como de raza negra y otras en una raza propia, la australoide, tienen la piel marrón y velluda, cabello ondulado oscuro, nariz ancha, arcos superciliares (los huesos bajo las cejas) prominentes, labios gruesos y ojos oscuros.
La mongoloide o amarilla tiene como características la piel amarillenta y lampiña, barba y bigotes ralos, cabello liso, negro y grueso, nariz pequeña, pómulos prominentes y ojos rasgados (con epicanto) y negros.
Y la raza roja, la más difusamente definida, tiene la piel cobriza y lampiña, cabello liso, negro y grueso y ojos a veces rasgados.
Ahora vamos a analizar esta clasificación de los seres humanos de una forma racional.
Primero, el uso de colores (blanco, negro, amarillo, rojo) para distinguir las razas. El hecho es que los zorros árticos en invierno son blancos, pero ninguna persona es blanca, así como ninguna es negra, amarilla o roja. Es una sobre-simplificación, que además fue creada por los europeos (o descendientes de ellos) en una muestra de racismo durante la época de los imperios coloniales y el tráfico transoceánico de esclavos.
¿Y qué es el racismo? Es la creencia de que existen diferencias de origen genético en la inteligencia, la curiosidad, la conducta moral y el espíritu emprendedor entre las razas humanas. Más adelante hablaré de esta creencia.
Si tuviésemos que clasificar a las personas en base a su color de piel tendríamos que hablar de beiges, rosadas, beige-rosadas, cafés, marrón-cobrizas, cobrizas y blanco-amarillentas. ¿Por qué entonces el uso de las palabras blanco, negro, etc., además de la simpleza?
Cuando los europeos empezaron a tener contacto con personas de lugares distantes del mundo sintieron principalmente dos cosas: sorpresa por lo físicamente diferentes que eran de ellos y sentimientos de superioridad con respecto a ellos. No es raro que los europeos se llamaran a sí mismos blancos y negros a las personas que sometieron a la esclavitud. Desde la antigüedad en la cultura europea, en especial en la cristiana, el color blanco simbolizaba la pureza y la bondad, mientras que el negro representaba lo maligno, inmoral y peligroso. Los ángeles y el mismo Jesucristo se representan vestidos con túnicas blancas. La paloma blanca era el símbolo de la paz, el cisne blanco el de la belleza y el unicornio blanco el de la pureza. Los demonios y el mismo Satanás eran frecuentemente criaturas de piel negra. En la imaginación de los europeos los brujos y adoradores del diablo se vestían de negro (lo cual a veces era cierto). Incluso los gatos negros y los cuervos eran temidos (y siguen siéndolo) a pesar de no representar un peligro real para los seres humanos.
Los ingleses llamaban blacks (negros) a veces a los nativos de la India (los verdaderos indios). El término amarillo ha sido usado como un término ofensivo para referirse a las personas provenientes de Asia oriental, y los estadounidenses de origen europeo llamaban “pieles rojas” (y en ocasiones aún lo hacen) a los nativos norteamericanos.
Sugiero que a los descendientes de europeos que viven fuera de Europa no los llamemos blancos, por las razones que ya expuse, sino euro-descendientes, e igualmente a las personas cuyos ancestros provenían de África pero que no nacieron en ella afro-descendientes, etc.
Pero, ¿existen realmente las razas humanas? Desde un punto de vista genético la respuesta es clara: no. Las investigaciones genéticas realizadas recientemente muestran que las diferencias genéticas entre los distintos grupos étnicos se limitan a unos pocos genes, pero casi el 100 % de los demás genes no varían de forma significativa. Genéticamente un maasai puede ser más semejante a un sueco de cabello rubio y ojos azules que a un zulú, y ese sueco a un aimara que a Charlize Theron. Las diferencias genéticas entre los individuos de una misma etnia son mayores que las existentes entre los distintos grupos étnicos.
No se ha hallado evidencia alguna de que haya diferencias entre las etnias de los genes que regulan el desarrollo y funcionamiento del cerebro. Eso significa que la creencia de que hay razas genéticamente más inteligentes, emprendedoras o de conducta más “moral” no tiene ningún basamento científico.
De hecho, cuando personas de diferentes grupos étnicos crecen en igualdad de recursos alimenticios, higiénicos, médicos y educativos, los coeficientes intelectuales y los rendimientos académicos promedios entre los distintos grupos étnicos suelen ser aproximadamente iguales. Eso se ve por ejemplo en los niños y jóvenes de la nueva clase media sudafricana, formada por descendientes de europeos, descendientes de inmigrantes de la India y Malasia y un creciente grupo de nativos. También se ve en los niños que estudian en la escuela destinada a los hijos de los trabajadores del Pentágono, el centro de las fuerzas armadas estadounidenses. Estadísticas llevadas ahí no muestran diferencias estadísticamente significativas entre los niños de distintos grupos étnicos.
¿A qué se deben las diferencias fenotípicas entre los grupos étnicos? A las condiciones ambientales en las que tuvieron que evolucionar sus ancestros durante milenios. En el África tropical, por ejemplo, el sol brilla con mucha intensidad. Eso, unido al hecho de que gran parte de ella tiene un clima árido o semiárido, implica menos árboles a la sombra de los cuales resguardarse del Sol y menos nubes que tapen sus rayos. La selección natural hizo que los nativos de esas tierras que tuvieran en la piel más eumelanina (de color marrón o negro), la cual absorbe los rayos ultravioleta solares, fuesen cada vez más comunes. Su cabello se volvió oscuro, grueso y muy rizado porque constituía un buen sombrero natural. Sus labios se tornaron gruesos porque los labios en los seres humanos cumplen una función de atracción sexual. En las personas de piel clara los labios son fácilmente visibles por su color rosado que contrasta con el de la piel, por eso no es necesario que sean gruesos para ser atractivos, pero en las personas de piel oscura los labios, que también son oscuros, necesitan ser más gruesos para poder destacar y resultar sexualmente atractivos.
Mientras que para los africanos era una ventaja tener la piel oscura, para los europeos era una desventaja, ya para que sus niños retuviesen el calcio en los huesos y no desarrollasen raquitismo necesitaban vitamina D, la cual proviene de dos fuentes, la alimenticia (presente principalmente en el pescado y la yema de huevo), y la solar. La exposición a los rayos ultravioleta del Sol hace que el colesterol de la piel se transforme en colecalciferol y calciferol (vit. D). Si los rayos solares tienen poca intensidad (mientras más cerca de los polos menos brillante es el sol) y la dieta era pobre en pescado y huevos, como sucedió principalmente en Europa central y septentrional durante miles de años, entonces el tener una piel con mucha melanina que absorba los rayos ultravioletas era una desventaja, y tener una piel clara una ventaja.
En la misma África vemos que las poblaciones autóctonas de los extremos sur y norte del continente, que quedan dentro de las zonas templadas, los khoikhoi y san en el sur y los bereberes en el norte, tienen la piel más clara que los pueblos procedentes del África tropical.
Lo normal es que los vertebrados que tienen que ver en condiciones de escasa luminosidad suelan tener iris de color claro. Lo vemos en animales nocturnos, peces de aguas profundas y en animales que habitan las zonas templadas. Estos iris permiten el paso de más luz que los oscuros.
¿Por qué las personas de etnia mongoloide tienen los ojos oscuros y rasgados? Este grupo étnico evolucionó muy probablemente en el noroeste de China y en Mongolia. Esos parajes tienen unas condiciones climáticas muy peculiares, desiertos con dunas de arena que se cubren de nieve en invierno. El iris negro puede proteger a la retina de la luz reflejada por la arena y la nieve, y el epicanto, aparte de cumplir la misma función, protege al ojo contra las tormentas de arena o nieve.
Las personas de etnia mongoloide poseen en su piel, además de distintas concentraciones de eumelanina, feomelanina la cual tiene un color anaranjado-rojizo. Distintas concentraciones de estos pigmentos dan todos los matices de color de los mongoloides, desde los pálidos japoneses, coreanos y chinos han, hasta los morenos y cobrizos indonesios, polinesios e indígenas americanos. Este mismo pigmento, la feomelanina, es la que le da el cabello rojo o rojizo y las pecas a muchas personas de origen europeo, y también el color amarillento de piel a los san y a los khoikhoi del sur de África, así que es un pigmento presente en muchos distintos grupos étnicos no cercanamente relacionados entre sí (y por cierto, también le da el color rojizo al pelaje de nuestros primos orangutanes).
Narices largas y estrechas son útiles en climas fríos y secos, o cálidos y muy secos, ya que atrapan gran parte de la humedad que se escapa al exhalar por la nariz. Narices anchas sirven para disipar calor en lugares cálidos y con aire menos seco o húmedo.
Un argumento que muchas personas usan para justificar la idea de la superioridad de la raza blanca es el hecho de que hoy en día los “blancos” casi dominan el mundo: la Unión Europea es la cuarta economía más grande del mundo; Canadá, Australia y Nueva Zelanda son países industrializados con altos ingresos per cápita; en los Estados Unidos de América (la primera economía del mundo), América Latina, Sudáfrica y Rusia, países todos multiétnicos, los “blancos” son los que tienen la mayor parte del poder político y económico. Actualmente China, Japón (la segunda y la tercera economías más grandes del mundo), Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Malaysia, países habitados y dirigidos principalmente por mongoloides, están desafiando a las economías “blancas” tanto en tamaño como en PIB per cápita. Pero hace 120 años el dominio “blanco” del mundo era casi total. Incluso naciones que lograron mantenerse independientes de las potencias “blancas”, como China y Siam (Tailandia) tuvieron que ceder parte de sus territorios a éstas y permitir la injerencia en sus asuntos internos. Un ejemplo trágico fueron las Guerras del Opio. Ni siquiera Etiopía, una nación africana independiente por más de 2000 años se salvó de las invasiones extranjeras, esta vez de parte de los italianos, que no querían quedarse atrás en la repartición del mundo.
Muchos racistas usan estos hechos para apoyar su idea de la “superioridad” de los “blancos”, y quizás de los amarillos, con respecto a las otras razas. Pero eso es muy fácil de refutar con algunos datos:
1.     Los mayas en Centroamérica tenían conocimientos matemáticos y astronómicos más avanzados que los de los europeos, no sólo de su época, sino también de siglos después, de la era de la Conquista.
2.     Tenochtitlan era a comienzos del siglo XVI más grande y más poblada que cualquier ciudad europea de la época, y fue construida en una isla en el medio de un lago, añadiéndole extensión a la isla por un sistema de chinampas (huertos flotantes) y diques.
3.     Entre los siglos VIII y XVI d.C. en los territorios de Senegal, Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger y Nigeria se extendieron tres imperios sucesivos, el de Ghana, el de Malí y el Songay, dirigidos a su vez por los pueblos subsaharianos soninké, malinké y songay respectivamente. Estos imperios llegaron a ser inmensamente ricos gracias al intercambio de oro del Sahel por sal del norte del Sahara. Crearon grandes ciudades a las que llegaban productos de diversas partes de África y en las que construyeron grandiosos palacios y mezquitas, algunos de los cuales aún están en pie. Cultivaron la literatura, la poesía, la música, las matemáticas y la filosofía.
4.     En el siglo XII d.C. fue construida en Zimbabue la ciudad que le dio nombre al país, El Gran Zimbabue, por el pueblo shona. Esta etnia habla una lengua bantú y aún habita la región. La ciudad estuvo habitada por unas 10.000 personas por unos 300 años. En su centro se alzaba una ciudadela construida con altos muros de granito, muchos de los cuales todavía siguen en pie, a pesar de haber sido hechos sin mortero para unir las piedras. Se han hallado ruinas similares pero más pequeñas en otros lugares de Zimbabue, en Botsuana y en Mozambique. En 1986 El Gran Zimbabue fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
5.     En Teotihuacán, México, se encuentra la Pirámide del Sol, de 64 m de altura y un área de base de 45.255 m2.En Cholula, en el mismo país, está la Pirámide de Tepanapa, con 65 m de altura y una base cuadrada de 450 m de lado, cuatro veces mayor que la de la Pirámide de Kufu (Keops) en Egipto.
6.     Entre el 2500 y el 1700 a.C. se desarrolló en partes de los territorios de los actuales Pakistán, India, Irán y Afganistán la llamada Civilización del Valle del Indo o Civilización de Harappa. Ésta junto con el antiguo Egipto, Sumer y la antigua China son las cuatro civilizaciones conocidas más antiguas del mundo. La mayoría de los historiadores y arqueólogos están de acuerdo en que los creadores de la Civilización del Valle del Indo eran drávidas (un grupo étnico de la India que se caracteriza físicamente por tener la piel marrón, ojos negros y cabello negro y liso) y/o austro-asiáticos (grupo etnolingüístico al que pertenecen los camboyanos y los vietnamitas). La familia lingüística dravídica es hablada por unas 150 millones de personas hoy y es la cuarta más grande del mundo.
7.     Los mismos antiguos egipcios, creadores de las pirámides de Giza, la Esfinge, los templos de Luxor y Karnak, inventores del primer tipo de papel, etc., no eran precisamente “blancos”. Su aspecto físico, lo sabemos por sus dibujos, sus esqueletos y sus momias, era más parecido al de los tuaregs o a los etíopes oromos o amharas, con los que estaban lingüísticamente relacionados.
El que hoy en día los “blancos” y los “amarillos” dominen al mundo, mientras que personas de piel más oscura en su mayoría son subyugados es simplemente consecuencia de unas circunstancias históricas, no de una diferencia de origen genético en el comportamiento de esos grupos.
Pienso que el racismo es uno de los grandes males que afligen a la humanidad. Por medio de él se ha justificado la esclavitud, la semiesclavitud de pueblos enteros, muchas guerras de conquista, los genocidios, la segregación racial (como el apartheid de Sudáfrica o el de los estados del sudeste estadounidense antes de los logros de Martin Luther King Jr.), el rechazo a las relaciones de pareja y a la procreación inter-étnicas y la dificultad para millones de personas de acceder a estudios, empleos o incluso a una alimentación adecuada. En América Latina aún se les roba las pocas tierras que les quedan a los indígenas. Hemos visto ejemplos recientes en Perú, Chile y Panamá. En Colombia incluso los militares y paramilitares masacran wayuus. Para colmo, en muchas ciudades se los margina y se los obliga a vivir en la miseria y en la mendicidad
Incluso en Israel se discrimina a la comunidad falasha, un grupo de judíos provenientes de Etiopía con más de 2000 años de historia y de piel oscura, mientras que los askenazis, los judíos provenientes de Europa central y oriental, tienen la mayor parte del poder político y económico.
Opino que una de las soluciones más efectivas para combatir el racismo es precisamente lo que en inglés se llama miscegenation, la procreación inter-étnica. Sería bueno que ahora, que tenemos Internet y medios de transporte rápidos y de largo alcance, cada vez más personas de distintos grupos étnicos se conozcan y tengan hijos (sin olvidar la planificación familiar, por supuesto). Hasta se podrían crear agencias por internet con este propósito.
Esa es una de las razones por las que soy partidario de permitir el libre tránsito de personas a cualquier país o región que deseen ir, siempre y cuando no sean delincuentes, verdaderos terroristas o espías políticos o empresariales (como los que viajan a naciones subdesarrolladas para ver que recursos pueden saquear). Es irónico que los Estados Unidos de América y la Unión Europea prácticamente exijan el que se deje a sus ciudadanos entrar en cualquier país que se les antoje mientras cierran sus fronteras a los inmigrantes y deportan a muchos miles de ellos (dejando frecuentemente familias divididas, como en una época lo hizo el muro de Berlín). Y es aún más irónico que los israelitas, la mayor parte de los cuales estuvieron en guetos y campos de concentración durante la segunda guerra mundial o tienen familiares que estuvieron ahí, actualmente estén creando guetos y campos de concentración para los palestinos (la Franja de Gaza es el más grande de la historia).
Alejándome un poco del tema, les digo que desde un punto de vista geológico Europa no es un continente. En todo caso sería un subcontinente, dependiendo de cómo definamos esa palabra. La geología nos dice que los continentes son masas continuas de tierra de gran tamaño separadas de otras por océanos, y con su propia plataforma continental. Lo que separa a Europa de Asia son dos cadenas montañosas, los Urales y el Cáucaso, y un gran lago, el mar Caspio, el cual sólo es una depresión en la superficie de Eurasia. El verdadero continente es Eurasia.

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