Panisocracia

A lo largo de la historia han habido muchas revoluciones en las cuales supuestamente el poder estaba pasando de las manos de las élites gobernantes a las del pueblo. Así era por lo menos en la teoría. No obstante, en realidad en estas revoluciones una élite era sustituida por otra. El escritor británico George Orwell explica en su famoso libro 1984 que desde que se tienen registros históricos, y probablemente antes, han existido en cada sociedad humana tres grupos: los de arriba, el grupo gobernante; los del medio, que cumplen diversos servicios para los de arriba; y los de abajo, el pueblo llano, los oprimidos. Las revoluciones generalmente son dirigidas por los del medio, siendo los de abajo sólo los peones del juego. Una vez destruida la anterior clase dominante, los del medio se convierten en los nuevos de arriba y los de abajo siguen siendo los de abajo.

La Revolución Francesa fue dirigida por la burguesía, clase social que cada vez acumulaba más capital, mas no lograba asirse con el poder político que permanecía en manos de los nobles. A través de esa revolución violenta lograron quitarle el poder a la nobleza, convirtiéndose en los nuevos oligarcas de Francia. El pueblo francés pobre y oprimido siguió siendo pobre y oprimido.

La Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas decía que el poder en esa nación era ejercido por los soviets, que eran consejos regionales de obreros y campesinos. La verdad es que en todos los años de existencia de esa nación el poder fue ejercido principalmente por el Sóviet Supremo y por el Partido Comunista Soviético, al cual pertenecían principalmente personas con un alto nivel educativo, no campesinos ni obreros.

En Occidente millones de personas viven con la ilusión de que el sistema político de su nación, al que llaman democracia, es el gobierno del pueblo. El tipo de democracia que existe hoy en día en muchos países es conocida por los expertos en ciencias políticas como democracia representativa. En ella los ciudadanos eligen por sufragio directo a personas que supuestamente van a representar sus intereses. La historia reciente demuestra que la mayoría de los que han sido elegidos así para ocupar cargos políticos no representan los intereses de quienes votaron por ellos, y menos de quienes no lo hicieron, sino los suyos propios, los de su partido y los de los grandes poderes económicos y militares del mundo. Pensamos que es una ironía llamar a este sistema democracia (del griego demos, pueblo, y kratos, poder).

El famoso psicólogo conductista B. F. Skinner dijo en su libro Walden Dos que el poder de los gobiernos del mundo está basado en la violencia y la amenaza de violencia. Los ejércitos, las policías, los demás organismos de seguridad de los Estados (como la CIA y la antigua KGB) y de los entes privados y gran parte de las leyes tienen como principal fin proteger a las élites poderosas a través del uso de la violencia y la amenaza de violencia. Es violencia justificada por las leyes, pero violencia al fin y al cabo.

Otro de los problemas de las democracias actuales es que en las elecciones para presidentes, gobernadores, congresistas y otros cargos políticos y en los referendums para aprobar o rechazar proyectos de leyes o cambios constitucionales la mayoría siempre gana (si no hay fraude), lo que quiere decir que con frecuencia las minorías pierden. Por eso (y por otras razones) es que en Estados Unidos nunca ha habido un presidente negro, latino, asiático, indígena ni musulmán. Por eso es que el problema de Ulster en el Reino Unido y el de Euskadi en España no han sido todavía resueltos. Por eso es que en algunas naciones de Europa y América Latina ser homosexual era un delito castigado por la ley hasta hace poco, y en algunas naciones musulmanes aún lo es, y es por esa razón también que en muchas naciones latinoamericanas no hay enseñanza universitaria en lenguas indígenas. La mayoría no siempre tiene la razón. La mejor forma de evitar la discriminación contra las minorías es a través del consenso, es decir, que las decisiones de Estado que sean dejadas a la voluntad popular tengan que ser tomadas por consenso. En caso de no haber acuerdo se declara el resultado nulo. Por supuesto, es muy difícil que, en el actual nivel de conciencia de los seres humanos, millones de personas de diferentes razas, religiones, clases sociales e ideas políticas se pongan de acuerdo. Por eso hay que empezar por lo pequeño. Más adelante seguiremos hablando de eso.

Existe un sistema político que los politólogos llaman democracia directa, y que nosotros preferimos llamar panisocracia (del griego pan, pantos, todos, iso, igual, y kratos, poder; o sea, “poder igual para todos”) en el cual todas las personas participan en la actividad política con igualdad de poder y derechos. Este sistema casi no ha sido puesto en práctica en ningún lugar del mundo. La razón principal de esto es que el ser humano tiene una tendencia aparentemente genética heredada de nuestros ancestros primates a crear una sociedad jerarquizada y a entregar el poder en manos de unos pocos. A menos que combatamos esta tendencia instintiva (y podriamos decir, animalesca) seguirán existiendo eternamente oprimidos y opresores.

Las Comunidades Humanitistas van a ser un experimento político en el que se llevará a cabo la transición de una democracia representativa a una panisocracia. La razón de que no creemos de una vez una panisocracia es que la mayoría de las personas no están aptas psicológicamente para ello. Uno de los argumentos con los que más se han justificado los grupos oligarcas del mundo para no entregar el poder al pueblo es que éste es ignorante y, por lo tanto, no está capacitado para gobernar. Lamentablemente eso tiene mucho de cierto. No es racional dejar que personas con muy poco conocimiento sobre economía tomen decisiones importantes sobre el tema, por ejemplo. Pero el que las élites gobernantes se justifiquen de esa manera es un gran descaro, porque son ellos los culpables de la ignorancia del pueblo, ya que así como acaparan el dinero, las riquezas materiales y el poder, también acaparan el conocimiento. No hace falta decir que las universidades de la mayoría de los países son elitistas y en general la educación a la que tienen acceso las personas de las clases sociales adineradas es mucho mejor que la de los pobres.

En este proyecto nos hemos propuesto preparar a la gente tanto intelectualmente como psicológicamente para vivir en panisocracia. Para ello hemos planeado que las Humanidades pasen por tres fases sucesivas, a saber:

  • Democracia representativa.
  • Sistema de transición.
  • Panisocracia.

Primera fase: democracia representativa

Esta fase comienza el mismo día de la fundación de una Comunidad Humanitista y durará cinco años. Durante este periodo la Comunidad va a ser dirigida por 11 administradores principales, cada uno dirigirá respectivamente uno de los departamentos administrativos de la Comunidad, los cuales son: Salud, Educación, Trabajo y Producción, Vivienda, Alimentación, Transporte, Telecomunicaciones, Ambiente, Deporte, Arte y Recreación y Relaciones Exteriores. Cada administrador principal nombrará administradores subalternos. Por ejemplo, el administrador de alimentación nombrará al administrador del comedor y al del almacén; el administrador de deporte nombrará al administrador del gimnasio.

Existirá una Asamblea Normativa, integrada por tantos miembros como grupos de cien personas haya en la Comunidad. Esta asamblea tendrá por función crear el Código de Conducta que regirá el comportamiento de los miembros de la Comunidad.

Las personas que vayan a ocupar los cargos de administradores principales y de asambleístas serán elegidos por votación directa por todos los miembros de la Comunidad (si alguien no quiere participar en esta o en cualquier otra votación que tenga como fin decidir sobre algún tema que afecte a la Comunidad, se considerará que él o ella está de acuerdo con cualquier decisión que se tome) y permanecerán en el cargo por un mes, al cabo del cual habrán otras elecciones en las que podrán ser reelectos o sustituidos por otras personas. Una miembro puede ser reelegido para un cargo administrativo indefinidamente.

Durante este periodo de cinco años se va a llevar a cabo una gran labor educativa con todos los miembros, capacitándolos en diversos campos que puedan ser de utilidad para la comunidad.

Segunda fase: la transición

Esta fase durará también cinco años. Los administradores principales y los asambleístas seguirán siendo elegidos por votación directa. Muchas decisiones importantes concernientes a la Comunidad van a empezar a ser tomadas por referendum en el que pueden participar todos los miembros de la misma.

En estos referendums se seguirá el siguiente sistema: todos los miembros de la Comunidad van a ser divididos en grupos de cien personas, por el orden alfabético de sus nombres, que se llamarán parroquias (nada tienen que ver con las parroquias religiosas). Los miembros de una parroquia deben mantenerse en comunicación e intercambiar opiniones, lo cual se facilitará por la poca extensión de la Comunidad, gracias a la cual todos vivirán cerca unos de otros, y por una red informática que mantendrá conectados a todos sus miembros. La intención es que cada uno tenga una computadora a través de la cual pueda comunicarse rápidamente con otras personas, expresarles sus ideas y conocer las de ellos. Cuando haya un referéndum la parroquia debe llegar a un consenso, es decir, las personas que la constituyen deben ponerse de acuerdo en cual va a ser su voto. La parroquia va a emitir un solo voto. Si no se llega al consenso, el voto de esa parroquia se considerará nulo. Este es el mejor método de que se tomen en cuenta las opiniones e ideas de todos.

Se creará un Concejo de Consejeros que se encargará de aconsejar a los demás miembros a la hora de los referendums a través de discursos, publicaciones impresas y transmisiones por radio, el canal de televisión por cable comunitario y la red de computadores comunitaria. Los candidatos a formar parte de este organismo deberán cumplir con unos requisitos concernientes a su nivel educativo y su experiencia laboral. Aparte de esta diferencia, el sistema por el que van a ser elegidos para el cargo es igual al utilizado en el caso de los administradores principales y asambleístas.

Continuará durante esta fase el esfuerzo educativo a nivel de toda la Comunidad. Todos los miembros aprenderán nociones de economía y política, además de lo que cada uno aprenda según sus inclinaciones.

Tercera fase: panisocracia

En esta fase los administradores ya casi no toman decisiones importantes, su labor se restringe a hacer que lo decidido por la Comunidad se cumpla. Deja de existir la Asamblea Normativa, ahora el Código de Conducta es creado por las mismas personas que lo van a aplicar, o sea, por la Comunidad entera.

El uso de los referendums será extenso. Todos los miembros de la Comunidad podrán participar en ellos y su voto tendrá el mismo valor, lo que quiere decir que no habrán privilegios ni élites gobernantes. Ninguna medida importante será aplicada hasta que no se llegue a un consenso.

El Concejo de Consejeros seguirá existiendo y sus consejos serán altamente valorados por la Comunidad.

Las Comunidades Humanitistas estarán dirigidas a nivel internacional por la Organización Internacional de Comunidades Humanitistas (OICH), que constituirá una especie de gobierno internacional. Puede conseguir más información sobre la OICH en el articulo acerca de ella que publicaré próximamente.

 

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