William Noel: Revelando el códice perdido de Arquímedes

Revelando el códice perdido de Arquímedes

¿Cómo lees un manuscrito de dos mil años de antigüedad que ha sido borrado, cortado, escrito y pintado por encima? ¡Con un poderoso acelerador de partículas, por supuesto! El curador de libros antiguos, William Noel explica la fascinante historia detrás del palimpsesto de Arquímedes, un libro de oraciones bizantino que contenía, previamente desconocidos, escritos originales del antiguo matemático griego Arquímedes y de otros.

Podéis activar los subtítulos en español en el vídeo, sin embargo también os proporcionamos la transcripción de la charla en español:

Los grandes textos de la antigüedad no sobrevivieron en su formato original, sobrevivieron porque escribas medievales los copiaron y los copiaron, y los volvieron a copiar. Y así pasó con Arquímedes, el gran matemático griego.

Todo lo que sabemos de Arquímedes como matemático lo sabemos gracias a tres libros, los llamados A, B y C. A fue extraviado por un humanista italiano en 1564. Y la última vez que se vio a B fue en la biblioteca del Papa hace unos cientos de kms al norte de Roma en Viterbo, en 1311. Ahora, el códice C fue descubierto en 1906, y llegó hasta mi escritorio en Baltimore el 19 de enero de 1999. Y aquí está el códice C.

En realidad, el códice C está enterrado en este libro. Es un tesoro enterrado. Porque este libro es en realidad un libro de oraciones. Fue escrito por un hombre llamado Johannes Myrones el 14 de abril de 1229. Y para hacer su libro de oraciones, utilizó pergamino. Pero no usó pergamino nuevo, sino pergamino reciclado de manuscritos anteriores, y había siete de ellos. Y el códice C de Arquímedes era uno de esos siete. Desmontó el manuscrito de Arquímedes y el resto de los otros siete. Les borró el texto, y luego cortó las hojas por la mitad, las mezcló, las rotó en un ángulo de 90 grados, y escribió oraciones por encima. Y, esencialmente, estos siete manuscritos desaparecieron por 700 años, y tenemos un libro de oraciones.

El libro de oraciones fue descubierto por este señor, Johan Ludvig Heiberg, en 1906. Y sólo con una lupa, transcribió el texto lo más que pudo. Y la cosa es que encontró dos textos en este manuscrito que eran textos únicos. No estaban ni en A ni en B; eran textos de Arquímedes completamente nuevos, y se llamaban “El Método” y “El Stomachion”. Y se convirtió en un manuscrito de fama mundial.

Ahora, ya debería estar claro que este libro está en malas condiciones. Se puso mucho peor en el siglo XX luego de que Heiberg lo vio. Le pintaron fraudes encima, y sufrió mucho con los hongos. Este libro es la definición de una pérdida. Es el tipo de libro que uno pensaría estaría en una institución. Pero no está en una institución, lo compró un dueño privado en 1998.

¿Por qué compró este libro? Porque quería asegurarse que lo que era frágil estuviera seguro. Quería que aquello que era único estuviera en todos lados. Quería hacer de eso que era caro, gratuito. Y quería hacerlo por cuestión de principios. Porque no hay mucha gente que vaya a leer a Arquímedes en griego antiguo, pero deberían tener la oportunidad de hacerlo.

Así que se reunió con los amigos de Arquímedes, y prometió pagar por todo. Y fue un trabajo caro, pero no sería tanto como creen porque estas personas, no venían por el dinero, venían por Arquímedes. Y tenían distintos orígenes. Venían de la física de partículas, venían de la filología clásica, venían de la conservación de libros, venían de las matemáticas antiguas, venían desde el manejo de datos, venían de las ciencias de las imágenes y el manejo de programas. Y se juntaron para trabajar en este manuscrito.

El primer problema era la conservación. Y estas fueron el tipo de cosas con las que tuvimos que lidiar: Había pegamento en el lomo del libro. Y si ven con cuidado esta fotografía, verán que la mitad de abajo es algo marrón. Y que el pegamento es de origen animal. Si eres un conservador, puedes quitar este pegamento con cierta facilidad. La mitad superior es pegamento Elmer’s Wood. Es una emulsión de acetato de polivinilo que una vez seco no se disuelve en agua. Y es más fuerte que el pergamino donde estaba pegado. Y antes de que pudiéramos empezar a ver a Arquímedes, teníamos que desmontar este libro. Y nos llevó cuatro años hacerlo. Y esta es una rara foto en acción, damas y caballeros.

(Risas)

Lo otro fue que teníamos que deshacernos de la cera, porque la usaban en los servicios litúrgicos de la iglesia griega ortodoxa y usaban velas de cera. Y la cera estaba sucia, y no podíamos sacar las imágenes a través de la cera. Así que, cuidadosamente, tuvimos que raspar mecánicamente toda la cera.

Es difícil decirles con exactitud que tan mala era la condición del libro, pero obteníamos fragmentos más a menudo. Y normalmente en un libro, no te preocupan esos fragmentos, pero estos podrían contener textos únicos de Arquímedes. Aunque eran pequeños fragmentos, pudimos colocarlos en su lugar correcto.

Luego de hacer eso, empezamos a sacar imágenes del manuscrito. Y sacamos imágenes en 14 frecuencias distintas de luz. Porque si miran algo en distintas frecuencias de luz, ven cosas distintas. Aquí está la imagen de una página vista bajo 14 distintas frecuencias de luz.

Pero ninguna funcionó. Así que lo que hicimos fue procesar las imágenes juntas, y pusimos dos imágenes en una pantalla en blanco. Y aquí hay dos vistas distintas del manuscrito de Arquímedes. Y la imagen de la izquierda es la imagen normal en rojo. Y la imagen de la derecha es una imagen en ultravioleta. Y en la imagen de la derecha pueden ver algo de la escritura de Arquímedes. Si las juntan en un lienzo digital, el pergamino brilla en ambas imágenes y sale más nítido. El libro de oraciones es oscuro en ambas imágenes y sale oscuro. El texto de Arquímedes es oscuro en una imagen y brillante en otra. Y saldría oscuro pero rojo, y podrían empezar a leerlo con claridad. Y así es como luce.

Esa es una imagen del antes y el después, pero así no se lee la imagen en la pantalla. La acercan y la acercan y la acercan y la vuelven a acercar, y ahora sí lo pueden leer.

(Aplausos)

Si procesan la misma imagen de forma distinta, pueden deshacerse del libro de oraciones. Y esto es muy importante, porque los diagramas en el manuscrito son la única fuente de los diagramas que Arquímedes dibujó en la arena en el siglo IV a.C. Y aquí está, se los puedo mostrar.

Con este tipo de imágenes — este tipo de vistas de luces infrarrojas, ultravioleta o invisible — nunca podríamos haber hecho las vistas a través de los plagios en oro. ¿Cómo íbamos a hacer eso? Bien, tomamos el manuscrito, y decidimos hacer una vista fluorescente en rayos X. Un rayo X entra por el diagrama a la izquierda y tumba un electrón de la pared interna de un átomo. Y el electrón desaparece. Y mientras desaparece, un electrón de una pared más alejada entra y toma su lugar. Y cuando toma su lugar, despide una radiación electromagnética. Despide rayos X. Y éste rayo X es específico en su longitud de onda con el átomo al cual golpea.

Y lo que queríamos obtener era el hierro. Porque la tinta estaba escrita en hierro. Y si podemos hacer un plano desde donde sale este rayo X, podemos hacer un plano de todo el hierro de la página, y teóricamente podemos leer la imagen.

La cosa es que se necesita una fuente de luz poderosa para hacer esto. Así que lo llevamos al Laboratorio Stanford de Radiación de Sincrotones en California, que es un acelerador de partículas. Los electrones van por un lado, los positrones van por el otro. Se encuentran a medio camino, y crean partículas subatómicas como el quark encantado y el tau leptón. En realidad no íbamos a poner a Arquímedes dentro del acelerador. Pero mientras los electrones dan vueltas a la velocidad de la luz, irradian rayos X. Y ésa es la fuente de luz más poderosa en el sistema solar. Esto se llama radiación de sincrotón, y normalmente se usa para ver cosas como proteínas y cosas por el estilo. Pero queríamos que viese átomos, átomos de hierro, para que pudiéramos leer la página del antes y el después. Y he aquí, nos enteramos de que sí podíamos hacerlo. Nos tomó como 17 minutos hacer una sola página.

¿Y qué descubrimos? Bien, uno de los textos únicos de Arquímedes es llamado “El Stomachion”. Y este no existía ni en los códices A ni B. Y sabíamos que involucraba este cuadrado. Y éste es un cuadrado perfecto, dividido en 14 partes. Pero nadie sabía lo que Arquímedes estaba haciendo con estas 14 partes. Y ahora creemos que lo sabemos. Él estaba tratando de calcular cuántas veces podías recombinar esas 14 partes y aún así hacer un cuadrado perfecto. ¿Alguien quiere adivinar la respuesta? Es 17 152 dividido en 536 familias. Y lo importante de esto es que es el primer estudio en combinaciones matemáticas. Y las combinaciones es una rama hermosa e interesante de las matemáticas.

Lo más sorprendente de este manuscrito es que vimos los otros manuscritos donde el palimpsesto fue realizado, donde el escriba había escrito su libro, y uno de ellos era un manuscrito que contenía un escrito de Hipérides. Hipérides era un orador ateniense del siglo IV a.C. Era un contemporáneo exacto de Demóstenes. Y en el año 338 a.C., él y Demóstenes decidieron que querían rebelarse ante el poder militar de Filipo de Macedonia. Así que Atenas y Tebas salieron a pelearse con Filipo de Macedonia. Esta fue una mala idea, porque Filipo de Macedonia tenía un hijo llamado Alejandro Magno y perdieron la batalla de Queronea.

Alejandro Magno fue a conquistar el mundo que conocemos; Hipérides se encontró a sí mismo acusado de traición y este fue el discurso que dio en su juicio, y es un gran discurso: “Lo mejor”, dijo, “es ganar. Pero si no puedes ganar, entonces deberías pelear por una causa noble, porque así serás recordado. Consideren a los espartanos. Ganaron numerosas batallas, pero nadie recuerda lo que fueron porque todos pelearon por razones egoístas. La única batalla que los espartanos pelearon y que todos recuerdan es la batalla de las Termópilas donde fueron masacrados hasta que quedó solo un hombre, pero pelearon por la libertad de Grecia”. Fue un discurso tan genial que la corte de justicia ateniense le dejó irse. Vivió otros 10 años, pero los macedonios le alcanzaron. Le cortaron la lengua como burla por su oratoria, y nadie sabe lo que hicieron con su cuerpo. Así que este es el descubrimiento de una voz perdida de la antigüedad, hablándonos, no desde la tumba, porque su tumba no existe, sino desde la corte de la justicia ateniense.

Ahora debería decir que generalmente cuando uno está viendo manuscritos medievales que han sido raspados, no encuentra textos únicos. Y encontrar dos en un manuscrito es realmente algo. Encontrar tres es rarísimo. Y encontramos tres.

“Categorías” de Aristóteles, es uno de los textos que fundó la filosofía occidental. Y encontramos una reseña del siglo III a.C. acerca de él, posiblemente de Galeno y probablemente de Porfirio.

Todos estos datos que recolectamos, todas las imágenes, todas las imágenes no procesadas, todas las transcripciones que hicimos y ese tipo de cosas han sido puestas en línea bajo una licencia Creative Commons para que cualquiera la use para cualquier propósito comercial.

(Aplausos)

¿Por qué hizo esto el dueño del manuscrito? Lo hizo porque entiende de datos tanto como de libros. Lo que hay que hacer con los libros, si quieren asegurarse de su utilidad a largo plazo, es esconderlos en armarios y dejar que muy pocas personas los vean. Lo que hay que hacer con la información, si quieren que sobreviva, es divulgarla, que todos la tengan, controlándola lo menos posible. Y eso fue lo que hicimos.

Y las instituciones pueden aprender de esto. Porque las instituciones, por el momento, confinan sus datos con restricciones de derechos de autor y cosas por el estilo. Y si quieren ver manuscritos medievales en la red, por ahora tienen que ir a la página de la Biblioteca Nacional de X o de la Biblioteca de la Universidad Y, que es la manera más aburrida de lidiar con los datos digitales. Lo que quieren hacer es juntarlo todo.

Porque la red de manuscritos ancestrales del futuro no será construida por las instituciones. Será construida por los usuarios, por la gente que recolectó estos datos, por la gente que quiere juntar todo tipo de mapas desde cualquier lugar del que hayan venido, todo tipo de novelas medievales desde donde quiera que hayan venido, gente que quiere curar su propia colección gloriosa de cosas bellas. Y ese es el futuro de la red. un futuro atractivo y bello, si sólo podemos hacer que suceda.

Nosotros en el Museo de Arte Walters hemos seguido el ejemplo, y hemos puesto todos nuestros manuscritos en la red para que la gente los disfrute y todos los datos en bruto, todas las descripciones, y todos los metadatos bajo la licencia de Creative Commons. El Museo de Arte Walters es un museo pequeño y tiene hermosos manuscritos, pero la información es fantástica. Y el resultado de esto es que si buscan en Google Imágenes y teclean “Manuscrito iluminado del Corán” por ejemplo, 24 de 28 imágenes provienen de mi institución.

(Aplausos)

Ahora, pensemos en esto por un minuto. ¿Qué gana la institución con esto? Hay muchas cosas que benefician a la institución. Pueden hablar de las humanidades y cosas así, pero hablemos de las cosas egoístas. Porque eso es lo que gana la institución: ¿Por qué va la gente al Louvre? Para ver a la Mona Lisa. ¿Para qué van a ver a la Mona Lisa? Porque ya saben cómo luce. Y saben cómo luce porque han visto fotos de ella en todas partes.

No hay necesidad de estas restricciones. Y creo que las instituciones deberían liberar esta información bajo licencias no restrictivas, y sería un gran beneficio para todo el mundo. Por qué no dejamos que todos tengan acceso a esta información y así curan su propia colección de conocimiento antiguo y de cosas bellas y maravillosas y así aumentan la belleza y el significado cultural del Internet.

Muchísimas gracias.

Una charla de TED • Traducida por Patricia Cedrés • Comentario de Emma Gon

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