La televisión venezolana y la transculturización

Desde sus mismos comienzos los canales de televisión privados en Venezuela han servido como instrumentos de transculturización, enseñando los valores estadounidenses no sólo a través de películas y series “made in USA”, sino también por medio de las telenovelas.Podemos hacer gran cantidad de críticas razonables con respecto a las telenovelas venezolanas:

  • La mayoría de ellas muestra más la forma de vida de los ricos que la de los pobres.
  • Repetidamente y de manera trillada cuentan la misma historia de la muchacha pobre que se consigue un “príncipe azul” con mucho dinero en sus cuentas bancarias.
  • Son racistas. La mayoría de los actores y actrices es caucásica, como si el elenco proviniese directamente de Europa. Las actrices y los actores morenos, y en especial los afrodescendientes, suelen hacer papeles de sirvientas, choferes, peones de hacienda o delincuentes. Esto hasta cierto punto es un reflejo del verdadero racismo de la sociedad venezolana pero exagerado y, aparentemente, legitimado. Ese es un hecho que en cierto momento fue reconocido por Franklin Vírgüez.
  • Con frecuencia promocionan el adulterio, la promiscuidad sexual y el alcoholismo. Es una situación muy común en ellas que un personaje no sepa quién es su verdadero padre.

Por supuesto, hay algunas pocas que vale la pena haber visto, como Pura Sangre (un remake de La Fiera, con la diferencia de que la protagonista no era rubia sino morena con rasgos indígenas), Kassandra y Por Estas Calles. Sin embargo, la mayoría es, para ser sinceros, pura basura. Y esa basura es la que venden los canales venezolanos en el exterior, manchando la imagen de nuestro país.

Para colmo en los últimos años se han estado importando películas de otros países latinoamericanos que, no sólo comparten los mismos defectos de las venezolanas, sino que también promueven el narcotráfico y la drogadicción.
Recuerdo que en los años noventa un canal privado hacía y transmitía un programa para niños y adolescentes (yo era uno entonces) que era, según mi opinión, bueno, porque en él bailaban, cantaban y actuaban adolescentes de hasta doce años, sin que hubiera nada que pudiéramos llamar vulgar. Me refiero, claro, a El Club de los Tigritos. No obstante, las dos conductoras del programa eran rubias y una de ellas, nacida en Boston, Massachusetts, con los ojos azules. Y eso es algo que se puede generalizar a la mayoría de los programas producidos y transmitidos por las grandes cadenas de televisión venezolanas. Los presentadores y conductores de éstos son casi siempre caucásicos.

Uno de los canales más racistas actualmente es Globovisión. Todas las personas que aparecen dirigiendo los programas de ese canal tienen aspecto europeo, con excepción de uno de los conductores de un show nocturno que pretende ser cómico (es una tradición en Venezuela, y en otros países como México, que los comediantes sean lo que se considera como “feos”). Pero no nos olvidemos de una señora que se jacta de tener ancestros franceses y que conduce un programa de opinión en Televén, en donde una vez dijo que los venezolanos (se refería a los de piel morena) son flojos, desordenados y borrachos, mientras que los inmigrantes son personas trabajadoras y disciplinadas. Al programa invitó a varios inmigrantes europeos que compartían sus creencias y a un conocido actor y animador afrodescendiente, el cual al final se quedó callado viendo como el resto difamaba a los venezolanos de su color de piel. Ante todas las críticas que recibió esa presentación, a la señora no le quedó otra que pedir disculpas, pero el mal ya estaba hecho.

En cuanto a las series, documentales y filmes estadounidenses, hay algunas cosas que se pueden recomendar (Dr. House, Bones, The Big Bang Theory; la mayoría de Discovery Channel, Animal Planet y NatGeo; Wall Street, Born the 4th of July, Philadelphia, Dead Man Walking, Titanic, Cast Away, A Beautiful Mind, Kingdom of Heaven, Letters from Iwo Jima, Flags of Our Parents, Blood Diamond, The 11th Hour, Avatar, Hugo, etc., y las de Michael Moore, por supuesto), pero en su mayor parte lo que hacen es fomentar el individualismo, el materialismo y el culto a la violencia que caracterizan a la cultura de los Estados Unidos de América.

Una de las mejores películas sobre el Holocausto Nazi, The Pianist, fue realizada por un director, Roman Polanski, que no puede pisar los EUA porque, si lo hace lo ponen preso.

Además también se hacen programas de televisión y películas en muchos países del mundo. India, por ejemplo, es la principal productora de filmes en el mundo. Díganme, ¿cuándo han visto una película hecha en la India por indios en un canal privado venezolano?

Un filme que merece realmente ser televisado es Miral, del director israelita Julian Schnabel, con la actriz india Freida Pinto y varios actores y actrices árabes e israelitas. Esta película, aunque busca la paz entre israelitas y palestinos, critica de forma evidente el trato que le ha dado el Estado de Israel a la población palestina, y tuvo el honor de ser exhibida en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero no esperen verla en un cine o en un canal privado venezolano, mejor cómprense el DVD y véanla en casa.

Un elemento de la “cultura pop” venezolana muy relacionado con los canales privados son los concursos de belleza, siendo el más importante por mucho el Miss Venezuela. Muchos compatriotas se sienten orgullosos por lo que han logrado las mises venezolanas en el mundo. Pero, analicemos un poco a quiénes envía Osmel Souza a concursos internacionales como el Miss Universo y el Miss Mundo: mujeres altas (de 1.80 para arriba), flacas más que delgadas, operadas por cirujanos plásticos (la mayoría tiene implantes mamarios), y, sobre todo, caucásicas, frecuentemente rubias y de ojos claros. No es que yo tenga nada en contra de la gente caucásica, yo mismo soy uno, sino que para cualquiera que haya vivido en este país es evidente que la población venezolana es en su mayor parte producto del mestizaje entre indígenas, africanos y europeos, y que la piel morena y los ojos y el cabello oscuros son lo más común. Por lo tanto, las bellezas del Miss Venezuela no son representativas de la mujer venezolana.

Es verdad que por ese certamen han pasado muchachas morenas, algunas de las cuales han tenido mucho éxito después (Norkis Batista, Norelys Rodríguez, Dayra Lambis), pero ninguna de ellas ha sido enviada a representar a nuestro país en el Miss Mundo ni en el Miss Universo. Que sean enviadas a esos concursos algunas representantes de aspecto europeo por Venezuela no está mal, lo que está mal es que todas sean así. Podemos decir claramente que el Sr. Souza es racista, además de tener un concepto de la belleza femenina muy artificial: mujeres altas, súper-delgadas y con grandes pechos de silicona.


P.S. :
Sobre el reguetón (nacido en la colonia estadounidense de Puerto Rico) y otras basuras de “nuestra” cultura pop hablaré en otro artículo

Imagen del logotipo del articulo pertenece al material promocional de la telenovela La Mujer Perfecta de Leonardo Padrón, transmitida por Venevision.

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