Ell@s y sus fobias

Pobre de nosotros los mortales. Nuestra vida, en muchos casos, se podría catalogar de drama. La hipoteca, el paro, la crisis, la ruptura sentimental, bronca con los amigos, con los padres, bronca con el jefe si es que tenemos empleo. El coche que se rompe, obras en casa que nunca acaban, vecinos molestos que encima pretenden llevar razón…

Pero entonces llega la noticia… “Los famosos y sus fobias”, nos sentimos aliviados al comprobar que ellos, también mortales, sienten miedo, pánico, que lo pasan mal y que lo que creíamos que era una vida de color de rosa no lo es tanto.

Cuando uno va al médico por una serie de síntomas y el doctor le diagnostica una fobia, puede que se le venga el mundo encima. Una cosa más que añadir a la hipoteca, a la crisis, al paro… Llega a casa con la moral baja y nada le hace reaccionar hasta que a sus oídos llega la noticia de que el famoso fulanito tiene tal fobia o incluso la que uno padece. Entonces ese es el momento en que todo deja de ser tan “triste” y aparece de nuevo la sonrisa. “Bueno pues si fulanito lo padece…”

Son muchas las personas que padecen diferentes fobias a lo largo de su vida. Entre los más conocidos ó populares destacan los siguientes:
Roberto Carlos no soporta pasar por delante de cementerios.
Scarlett Johansson tiene miedo a las cucarachas.
Nicole Kidman padece fobia a las mariposas.
Kim Basinger padece episodios de agorafobia, temor a los espacios públicos y a salir a la calle sola.
Brad Pitt sufre selacofobia, un fuerte temor a los tiburones.
Johnny Depp no es capaz de superar el miedo que le producen las caras pintadas de los payasos.
La reina del POP para muchos, Madonna, no soporta los truenos ni las tormentas.
Marilyn Monroe no soportaba las manchas y se lavaba la cara varias veces al día.
Alfred Hitchcock sufría de ovofobia, miedo a los huevos.

Les ponemos en las alturas, en grandes pedestales de los que creemos que no deben bajar porque ellos son grandes, nos hacen soñar con su trabajo, olvidarnos de nuestras preocupaciones, de las miserias del mundo, mientras duran sus trabajos en el Cine, en la TV… Pero luego los bajamos al suelo cuando conocemos que ellos no son tan perfectos como pensábamos, y es curioso, no nos invade la decepción, sino un sentimiento de alivio al comprobar que ellos al igual que nosotros también tienen problemas, que sufren…

Sí, tal vez seamos egoístas, “malas personas”, pero sentimos alivio, calor al comprobar que no somos tan diferentes y que ellos también tienen su vida de color de rosa un poco diluida.

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