Zapatero vs. Rouco

Calentita, recién nos acaba de llegar, debido a problemas con el GPS, la crónica del encuentro entre Zapatero y Rouco Varela ayer en la Moncloa, remitida por nuestra fuente (tachada en anteriores ocasiones de poco fidedigna, pero en la que nosotros seguimos confiando ciegamente, por varios sinfines de razones presupuestarias). Procedemos a transcribir (más vale tarde que nunca):

Velada en la cumbre en plan exhibición y de carácter amistosa, no puntuable para el campeonato mundial.

En el rincón de la derecha, vistiendo calzón amarillo y blanco y con alzacuellos, el señor Antonio Maria Rouco y Varela, en el de la izquierda, calzón rojo con ribete tricolor rojo, amarillo y morado, don José Luis Rodríguez y Zapatero.

Suena el gong, toma la iniciativa el anfitrión:

  • (Zapatero) (Cordial, contento) Bienvenido querido amigo a esta, su casa. Cuanto me alegra nuestro encuentro, pero antes de nada quiero mostrarle mi más cálida y ferviente admiración por su gran obra y legado. No puede usted imaginarse cuanto he disfrutado con cada una de sus películas.
  • (Rouco) ¡Ya estamos otra vez con eso! ¡Que yo soy Rouco Varela, señor, no Sigfredi! A ver si va a ser verdad eso que se dice por ahí sobre la estrecha relación entre usted y la limitación…

-(Z) (Mirando de reojo su agenda sobre la mesa camilla adyacente, repentinamente su rostro parece desencajarse) ¡Cabrones, es verdad, es Rouco Varela! Ya me la han colado otra vez, como en aquella cumbre con Bush.

-(R) ¿Perdón?

-(Z) ¡Don Antonio María!, que gusto tenerle aquí, disculpe la típica broma para romper el hielo, je,je, ya sabe, estamos en verano y tengo un guionista becario que como no cobra… Ah, la gente joven como es, ¿verdad?

-(R) En fin, no hay nada que no se pueda arreglar con tres Padrenuestros, un incremento porcentual en la casilla correspondiente del IRPF y la quema de todos los ejemplares de Educación para la ciudadanía, por ejemplo.

-(Z) Pues si que empieza usted fuertecillo. Como es este un encuentro amistoso, ¿qué le parece si comenzamos de nuevo con mejor pie?

-(R) De acuerdo, Ave María Purísima…

-(Z) Sin pecado concebi…digo ¡Salud y República!

-(R) Vox populi est renta per capita de nihilo nihilum, ergo habemus crisis. Beati hispani, qvibvs vivere bibere est. *

-(Z) ¿Mande Santidad?

-(R) ¡Huy!, me va a usted a perdonar. Es que el vicario de Dios o Papa es muy partidario de volver a las antiguas tradiciones de la Iglesia, como las misas en Latín, y me estoy preparando tan concienzudamente que hasta los sueños los tengo ya en susodicha, a la par que muerta, lengua.

-(Z) No se preocupe, eso es que ya es usted bilingüe. Además yo también hablo un poco el Latín. Mire, mire: Coitus interruptus…y como era esa otra…hummm, ah, sí ¡ejaculatio praecox!…¿Eh, que le parece? (Zapatero arquea sus cejas, valga la redundancia, y guiña un ojo en señal de complicidad al prelado antes de continuar)…porque supongo Santidad que no siendo ustedes partidarios del preservativo o de cualquier método anticonceptivo artificial, lo serán del coitus interruptus como formato completamente natural, ¿verdad? y como además ustedes entienden que el acto sexual es aberrante per sé, preferirán que en caso de materializarse sea lo más breve posible ¿no? Pues no se preocupe, que le voy a orquestar una campaña gubernamental a favor de ambos conceptos que verá usted. Eso para que nadie vaya por ahí diciendo que el gobierno no quiere bien a la Santa Madre Iglesia. Vale ya de malos rollos, hombre. Este será el comienzo de una gran amistad…

-(R) (Enrojecido y blandiendo su báculo hacia el cielo): ¡Vade Retro Satanás!…

-(Z) (Realmente desconcertado) Pero, ¿qué he dicho yo?

-(R) Mire señor Zapatero ya me habían advertido que no sacaríamos nada en claro de esta reunión, he sido demasiado optimista, será mejor que lo dejemos… (levantándose)

-(Z) Espere Santidad, no salga con esa cara que van a decir que le he tratado mal, con lo majo que soy y el talante que tengo.

-(R) (Sentándose) Muy bien, vayamos entonces al grano. Esas reformas de la ley del aborto y de la ley de Libertad Religiosa, ¿por qué no nos las jugamos a un pulso? (Se escupe en la mano y le reta poniendo el brazo sobre la mesita)

-(Z) Eeee…estoooo…(Un consejero le dice al oído algo, que por lo que consigo leer en sus labios suena más o menos: “¿Pero a dónde va este?, ni de coña vamos, si es el mismísimo brazo de Dios en España”) Huy, que va, no puedo, no, no puedo.

-(R) (Henchido) Así que el presidente del gobierno tiene miedo ¿eh?

-(Z) (Recomponiéndose) No es eso, Santidad, no ve que de tanto hacer ese gesto mío con los brazos arriba y abajo tengo una luxación que pa’ que…

-(R) Bueno, pero algo tenemos que hacer con la progresiva eliminación de símbolos religiosos en los lugares públicos y con eso de que haya tantos tipos de familia…¡Joder!, menudo cacao, o que va a ser esto ¿un sindios? Hombre Jose Luis, apelo a su razón. Esto se nos escapa de las manos.

-(Z) ¿Apelar?, ¿manos?, ¡Santidad por Dios!

-(R) ¿Eh?, ¡ah!, yo no quería… Me ofusco, yo es que con tanta modernidad no puedo, de verdad…En fin, me voy a ir que acabo de recordar que he metido la sotana a lavar con la ropa blanca. (Rouco abandona la estancia oval y saliendo por el pasillo aún consigo leerle, a través de los espejos, en los labios) Pero quien te mandaba a ti venir Antonio María, si lo sabías, que ganas de hacer el tonto ¡me voy a cagar en lo más bajo…! Además, ¿por qué cojones me llama el cretino este continuamente Santidad?, ¿acaso no sabe que yo sólo soy Eminentísimo o, en su defecto, Reverendísimo Señor?

-(Z) (A su consejero, preocupado) Oye, habrá que ir al médico para que me vea la luxación esta, ¿no?

-(Consejero) Tranqui Presi que es una luxación de ná. Por cierto esta tarde al Rey, en Marivent, llámele Ma-jes-tad. ¡Ah! y cuéntele ese ocurrente juego de palabras que ha tenido usted con apelar y manos que, como es tan campechano, le hará mucha gracia.

*N. del T.: (Como dicho así, en cristiano, habrá quien se pierda, lo traduciremos a castellano: De todos es sabido que la renta per cápita va malamente pues hay una crisis que te cagas. Dichosos los hispanos para los que vivir es beber)


P.S. :
Foto: El cielo se quema, de Davichi

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