La venganza china

Cuando se produce una injusticia, una violación en los derechos humanos en nuestro país o en otro, tenemos el derecho, sino la obligación, de poner fin a esos abusos y de frenar las injusticias que cometen esos países para con sus ciudadanos.Esto es algo que comprende la gran mayoría de la civilización salvo, por lo visto, las autoridades chinas.

Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de 2008, el pueblo tibetano a visto una ventana abierta para reivindicar todos sus derechos como pueblo. Y esto no ha gustado a las autoridades chinas. (Recordemos los echos desde marzo y que han intentado dar a conocer los medios de comunicación con grandes dificultades).

Números países apoyaron desde sus territorios las reivindicaciones tibetanas y condenaron las actuaciones y medidas represoras que tomó el gobierno chino contra todos aquellos que se oponían a su modo de actuar.

El paso de la llama olímpica por el territorio internacional no fue nada fácil. Continuos intentos de apagar la llama, de robarla, protestas en contra del gobierno chino, conferencias a favor del Tíbet… Todo esto llevó al enfrentamiento de las autoridades chinas y a planear ciertas medidas de venganza.

Uno de los primeros países en sufrir la ira china es Francia. Y es que aunque su capital sea la Ciudad de la Luz, fue en París donde se apagó la llama olímpica.

Desde ese momento Francia estuvo en el punto de mira chino. Poco después de los actos ocurridos en París con motivo de las protestas llevadas a cabo en favor del pueblo tibetano, en China se sucedieron las protestas y amenazas de boicotear los productos franceses y a sus empresas frente a las puertas de uno de los supermercados Carrefour que la cadena francesa tiene en el país.

De igual modo, Francia ya no existe en los folletos de viaje chinos. Las autoridades, que no lo reconocen, han prohibido que sus ciudadanos viajen a Francia, uno de los países preferidos por los chinos a la hora de viajar a Europa. Por eso Francia ya no figura en las excursiones turísticas.

A su vez las autoridades chinas han endurecido los trámites de entrega de visados a turistas, por lo que viajar a China como turista o para apoyar a un país con motivo de las olimpiadas, se está convirtiendo en misión imposible. También se han aumentado los registros policiales a los extranjeros residentes en el país, así como cientos de estudiantes extranjeros están viendo como les es casi imposible renovar sus visados de estudiantes antes del verano.

La vida de los extranjeros en China se empieza a complicar y es que parece que sólo son los extranjeros los que alzan la voz a favor del pueblo tibetano. Como si no hubiera algún chino también a favor de este pueblo y en contra de su gobierno.

Primero ha sido Francia, pero quien nos dice que pronto no le tocará a otro país europeo que ha alzado su voz a favor del Tíbet.

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