La Gran Vía ya no desplegará más la alfombra roja

El Palacio de la Música, emblemático cine situado en plena Gran Vía ha cerrado sus puertas. Ya no habrá gente haciendo cola para ver una película en las que eran las salas más grandes de cine de Madrid. Y no es el único; desde hace setenta años hemos pasado de tener más de 500 salas de cine en la Comunidad de Madrid a unas 20. Bien es cierto que muchas de ellas son multicines, pero parece que se ha perdido por completo el amor por entrar en una sala de proyección y pasar una tarde agradable viendo una película.

Ahora se está produciendo una americanización de la industria española de cine. No se puede negar que el cine, como lo entendemos, es un invento principalmente americano, pero al igual que venden y exportan cosas buenas y de las que hemos sacado un gran partido, también es cierto que venden otras , desde el punto de vista materialista, que están haciendo que volvamos a un sistema feudal.

Por culpa del capitalismo desaforado, terminaremos como en el Medioevo, unos cuantos señores tendrán el poder y el acceso a la cultura y el resto, estaremos sometidos. La única diferencia es que será mucho peor, porque no habrá cultura genuina, no se crearán obras nuevas y originales, sino que será una mera compra-venta entre señores adinerados de las modas y objetos de belleza antiguos, de épocas pasadas. Suena a ciencia ficción, pero sólo hay que esperar para ver.

Antiguamente, el Palacio de la Música era, además de cine, pista de patinaje, teatro y un ambigú; en el 94 quitaron este para poner una barra de venta de palomitas y bebidas.

Hace muy poco fueron los cines Avenida, que estaban situados junto al Palacio de la Música y ahora en el terreno que ocupaban van a construir un centro comercial.
En el caso del Palacio de la Música lo que se pretende es construir un auditorio, que seguramente comprará CajaMadrid. Aunque el alcalde de la Villa declaraba estar interesado también en la compra; finalmente, la Comunidad de Madrid ha descartado comprar los cines.

Y hablando de Gallardón, fue él quien dió el pistoletazo de salida para que estos cines se cerraran, al cambiar en el 2004 una ley que los protegía.

Ya sólo quedan tres cines en la Gran Vía. Todas las salas se están desplazando a la periferia, debido a la especulación y ni aún así la gente va al cine. Una opción sería abaratar los costes, pero puede que esa no sea del todo la solución. Muchas veces la gente prefiere ir a cenar, de cañas o a discotecas, que disfrutar de una buena película. Se les puede disculpar porque lo que sí que es cierto es que hoy en día es difícil encontrar donde ver buen cine. De hecho, últimamente lo que se proyecta y proyectaba en los cines de Gran Vía es y era pura morralla.

Todavía recuerdo aquellos tiempos de sesión continua. Así era como llamábamos a la doble sesión: doble ración de película. Yo era niña y me encantaba. Quedaba fascinada con las historias del celuloide. La sesión continua desapareció porque los grandes distribuidores compraron los cines para que no hubiese competencia con las películas de estreno. Ahora se está pervirtiendo cada vez más el acceso a la cultura. Es triste, pero es el futuro, a no ser que ocurra un milagro o caiga el Armaggedon sobre la faz de la Tierra.

El único bote salvavidas está en los cines de Plaza de España y los Princesa, que sí proyectan películas de calidad en versión original subtitulada, aunque ellos también pueden llegar a ser pasto de la especulación. Soñemos con que no sea así.


P.S. :
La foto fue tomada por Javier Corbo

One thought on “La Gran Vía ya no desplegará más la alfombra roja

  1. Hola Rosalía la verdad en esto del cine es, diferenciar lo que es arte e industria, lo tuyo es nostalgia de consumir algo en diferente tiempo y forma ,yo disfrutaba del sábado matinal, como ” flash-Gordón “,que pasada de película en el “benllure”.

    No obstante en mi colé recuerdo visionar latas que muchos sábados, Gracias también que le daba a don Juan y don candido en lo extraescolar .le dimos botadura ,con el titulo del primer día de exhibición “el tesoro de las tres coronas” donde una jovencísima Ana Obregón surcaba almenas y mazmorras de un castillo mas que encantado.

    Con esto te revelo, que la nostalgia de Gran vía no puede equipararse a una pantalla de 25m, un butacón para posturas mórbidas,”ósea a tus anchas” y lo mas atractivo tres plantas mas abajo esta tu coche, y vigilado. Así, sí,

    ! Esto es hooolivu…. ¡quizás el verdadero cine de Gran vía sean allegadas estrellas que venden su estela de ted de múltiplex razones para abordar un instinto llamado placer ,que le quita nostalgia contemplativa de pasear en nocturnidad ,por esa calle llamada Gran vía.

    Una angustia colectiva que se dejaba notar, era salir de los cines luna hasta desembocar en Gran vía, la gente se organizaba ir en grupo, siempre era diferente y te quitaba el gusanillo de intercambiar impresiones de las escenas, al asalto del ¡suelto! en mendigar por un grado mas etílico, reyertas que convergían en forma de carambola en intersectar nuestra trayectoria de evasión, donde el fuego aéreo cruzado en espirales de obuses del calibre *Kalinca 1000mml , fragmentaban a escasos metros de nuestro paso …..!

    Así, nostalgia por otra Gran vía, como la de día.

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