El espionaje llega al cielo

Según el diario alemán Der Spiegel, las prácticas de espionaje de grandes empresas alemanas hacia sus empleados se están convirtiendo en una práctica común y generalizada.

En el caso de la aerolínea, la compañía ha admitido que el espionaje se produjo hacia un periodista del Financial Times Deutschland, por haber escrito un artículo que molestó a la empresa. Esta “persecución” se llevó a cabo para identificar a las fuentes del periodista, que al parecer se encontraban en el Consejo Directivo de la compañía. Y consideran no haber hecho nada ilegal.

Para su información les diré, sino estoy equivocada, que no es legal grabar y seguir a nadie sino es por orden judicial, y ese seguimiento ha de ser llevado a cabo por miembros de la Policía Nacional o Judicial. No estaría de más recordarle a la aerolínea que poniéndonos en el lugar del periodista, debido a su profesión está en su derecho a emplear fuentes y por ley (depende de en que país nos encontremos) esta en su derecho de no revelar sus fuentes.

El periódico Der Spiegel asegura que las prácticas de espionaje, tan en moda últimamente, están proporcionando negocios muy lucrativos en el sector a las empresas de seguridad privada. Y es que ya han provocado en Alemania el aumento del número de agencias de detectives privados, que ronda ya los 1.500

Muchas de estas empresas que toman como medida el espionaje a sus empleados, alegan que no pretenden espiar a los trabajadores, sino que buscan encontrar malas conductas en sus empleados y actuar de forma efectiva y con pruebas ante ellos.

¿Y cómo pretenden encontrar esas malas conductas sino es por medio de grabaciones?

Volvamos a repetir: sino es por orden judicial SON ILEGALES.

Pero esto no acaba aquí: ¿qué hay de los usuarios de esas líneas aéreas o de esos supermercados? ¿También son grabados? ¿Y con que excusa es grabado el cliente? ¿Donde queda el derecho a la privacidad e intimidad de las personas, de esos empleados y de cualquier usuario que aparezca en “escena”?

Otra buena pregunta a la que sería bueno que estas empresas respondieran es que se hace con esos vídeos e imágenes, ¿cuándo se destruyen y donde? ¿Quién es el responsable de que se lleve a cabo esa destrucción?

Creo que el interés de estas empresas, y de muchas que todavía no se conocen, por preserbar sus intereses están llegando a un grado de paranoia tal que no sé hasta donde serán capaces de llegar.

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