24.000 €uros por sufrir el botellón

Una vecina de Sevilla, denunció al Ayuntamiento de la misma localidad por no hacerse cargo y prestarle su colaboración para solucionar el problema del botellón en la zona de residencia de la mujer.
El Ayuntamiento se Sevilla deberá pagar a la mujer 24.000 euros por las molestias sufridas durante 3 años por el botellón. La “juerga nocturna” tenía lugar debajo de su ventana.

La sentancia relata la situación a la que esta vecina tenía que hacer frente. “Gritos, reyertas, coches-discoteca, vomitonas, olor a orines y gran cantidad de botellas y bolsas con desperdicios en el suelo”, hasta las 7 de la mañana todas las semanas de jueves a sábado.

La jueza que se a hecho cargo del caso, considera que “la demandante padeció un daño moral doble: junto a la vulneración de su intimidad sufrió la impotencia de ver que las fuerzas del orden, que tienen el deber de velar por su integridad física, no ponían fin a la agresión de que estaba siendo objeto, pese a su evidencia y reiteración”.

A su vez el Ayuntamiento alegó que antes de la Ley Antibotellón de 2006 carecía de mecanismos para actuar, a lo que la jueza por medio de la sentencia daclaró y dejo claro que debería haberlo hecho (intervenir y hacerse cargo de la situación) en virtud de su propia Ordenanza de Ruidos y la Ley del Ruido Estatal.

La situación actual del botellón nos afecta a todos. No puede o no se debería de llegar a tomar por norma el saber que durante viernes, sábado y domingo, en algunos lugares podemos incluir el jueves, no vas a poder descansar en tu casa. ¿Por qué? Porque a una manada de maleducados y energúmenos no van a dejarte pegar ojo, porque ellos tienen “derecho” a divertirse. Pero tú no tienes ese derecho a descansar.

Es una situación que afecta a toda la sociedad, desde bebés, que ven perturbado su horario de descanso, hasta los ancianos.
Yo, cualquiera, no tengo poque soportar sus voces, sus vómitos, sus orines, gritos, peleas… porque la única forma que encuentran de divertirse es quedarse inconscientes en cualquier esquina de la ciudad o ver quién llega antes al como etílico.

No podemos y no debemos supeditar nuestro derecho al descanso, que es algo necesario y vital, a un derecho a divertirse a costa de la salud de los demás.

La solución no está sólo en crear zonas alejadas de los nucleos urbanos, con medio de transporte para evitar accidentes de circulación,… Sino en la educación que estos jóvenes reciben en sus casas. Desde dentro de su hogar es desde donde se debe empezar a poner soluciones a este problema social que es el botellón, y no nos olvidemos de otra consecuencia, el alcoholismo adolescente. Cada vez son más los menores alcoholicos en España.

Su derecho a la diversión acaba donde empieza nuestro derecho al descanso.

No confundamos libertad con libertinaje y falta de respeto a los demás.

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