Con faldas o a la calle

El machismo, la discriminación, el incumplimiento de la Ley de Igualdad… una vez más ha sido vulnerada, incumplida.

Las enfermeras de la Clínica San Rafael que fueron penalizadas con 30 euros menos en sus nóminas por no utilizar falda, cofia y delantal, y en su defecto preferir el pijama sanitario, han recuperado su dinero. Pero ahora se enfrentan a la posible pérdida de empleo. La empresa que gestiona el centro gaditano ha decidido abrir expediente disciplinario a todas las enfermeras que sigan llevando pantalón. “Estos hechos de reiterada desobediencia a las instrucciones del empresario`pudieran ser constitutivos de incumplimiento contractual tipificado como falta muy grave sancionable hasta con el despido disciplinario” según informó en un escrito la dirección de la empresa gestora.

Como ya se ha informado en distintos medios de comunicación, sobre la clínica pesa una suspensión de 6.251 euros propuesta por la Inspección de Trabajo. A su vez se enfrentan a un aluvión de críticas procedentes de todos los sectores de la población (oficiales o no) por no cumplir el principio de igualdad entre sexos.

Tras los primeros enfrentamientos entre la directiva y las enfermeras, la dirección decidió mandar un segundo escrito en el cual la empresa comunicaba a una auxiliar de la clínica su traslado obligatorio a otra de sus clínicas: de Cádiz debia trasladarse a Málaga. La trabajadora contaba con 3 días para realizar el traslado, ya que la notificación la recibió el jueves y debía ocupar su nuevo puesto de trabajo el lunes. ¿Es esto un traslado obligatorio ante un futuro despido? ¿Un primer paso para después verse sin trabajo? Yo creo que sí.

No contenta con todo esto, la dirección del centro ha decidido ampliar su margen de maniobra y ahora también sufrirán represalias todos aquellos compañeros y compañeras que se hayan involucrado a favor de las enfermeras en el caso de las faldas de la discordia.

La alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, del PP, según ha informado el periódico Público, eludió pronunciarse sobre el asunto y le pasó la pelota a la Junta de Andalucía. Alcaldesa y mujer. Un gran apoyo para el resto de féminas de Cádiz y Andalucía. Una mujer que sí puede llevar pantalones.

Nos encontramos en el S. XXI, no en los años 40 después de la Guerra Civil. Cuando las enfermeras, y todas las mujeres en general, tenían prohibido el uso de pantalones. Eso era de frescas, de guarras… como solían calificar a las pocas mujeres que se atrevían a usar esta prenda de vestir. Por cierto mi abuela fue una de esas mujeres valientes que ejercieron su derecho a usar una prenda que les permitía ir cómodas y no enseñar el culo cuando iban al campo a pasar el días con su marido, los familiares y sus hijos. “Los pantalones los lleva el hombre y no la mujer”, absurdo pero así era, y así parece que sigue pensando la directiva de la clínica gaditana.

A mí y a la mayoría de la gente, siempre quedará algún retrógado, nos da igual que lleven falda o pijama sanitario, lo que de verdad nos importa es que nos traten como personas y no como simples expedientes.

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