Reyertas intestinas, nunca mejor dicho.

Pensaba yo, se ve que producto de una indigestión, que la complicada situación esta de la recesión que se cierne continuamente sobre nuestro bienestar, no podía descargar su puño amenazante sobre los países subdesarrollados y tercermundistas – o si se prefiere “en vías de desarrollo”- al no haber cultura del bienestar allí, al menos según la interpretamos nosotros, salvo por algunas excepciones como por ejemplo la de los privilegiados niños remendones, redimidos, cual Cenicienta, por sus hadas madrinas – las multinacionales- a unos 12 céntimos de euro la hora. Lástima que luego sus manufacturas tengan que ser encarecidas cientos de euros. Claro, el petróleo está por las nubes y hay que transportarlos hasta aquí, porque allí no son mucho de consumir.

En fin, que la FAO, agencia de alimentación y agricultura de la ONU, nos cuenta que con la demanda de cereales desbordada por los biocombustibles, y ante la tremenda escasez de las reservas mundiales de estos productos de primera necesidad, el gasto en cereales para los países más pobres podrá incrementarse hasta en un 74%. Estos países pobres pagarán de media un 56% más por la importación de cereales pero en algunos de África, donde se da el mayor déficit alimentario, tendrán que soportar hasta ese 74% más. Jacques Diouf, director general de la FAO, ha advertido en la conferencia que ofreció el viernes en Roma, que en los supermercados del primer mundo las alzas mundiales pueden preocupar, pero en los países subdesarrollados, donde se destina a la alimentación hasta un 80% de los ingresos (frente al 10% o 20% nuestro) puede ser una verdadera tragedia.

No obstante habrá muchas personas en estos países que no llegarán a morir de hambre, puesto que lo habrán hecho antes en los disturbios generados por esta situación. De hecho, Diouf nos recuerda que en lugares como Haití, Egipto, Camerún, Senegal o Indonesia ya se han producido muertes por conflictos relacionados con esta radical subida de los alimentos básicos. Y prevén que la situación afecté como mínimo a 37 países. Diouf pide a los gobiernos que actúen de forma urgente para frenar el alza de los precios de los alimentos. De lo contrario y por buscar una comparanza con el glamour suficiente para que todos podamos extrapolar conclusiones, sería un poco como en Titanic, la versión cinematográfica de James Cameron, cuando los viajeros que iban en segunda (actual turista) intentaron revelarse al ver que les echaban la cancela en su departamento, porque para ellos no había barca salvavidas.


P.S. :

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