Mueren cuatro niños por un ataque israelí en Gaza

Ver en las portadas de los periódicos la noticia, y sobre todo la foto, de unos niñitos 1] [muertos y masacrados por un ataque israelí en Gaza, me hace odiarme a mí mismo como ser humano, como parte de este mundo, como parte de una especie capaz de esto y, aunque pueda parecer imposible, de cosas aún mucho más terribles que ocurren en nuestro achantado (¿o era achatado?) mundo, cada día, y cada noche por supuesto. Me gustaría poder decir algo que fuera útil en un momento y ante una situación tan increíblemente dolorosa y de tanta impotencia como esta, algo así como aquello de que ójala los extraterrestres no existan porque si no menuda imagen tendrán de nosotros (no recuerdo al brillante autor), pero sinceramente ¿que voy a decir? Menos mal que están ahí los que manejan el mundo para decir lo que haga falta, para volcarse en nuevos ataques, ahora de ayuda humanitaria que es lo que toca, y en hacer declaraciones y en reunirse para buscar soluciones a las cosas, para luego apoyar tácitamente (y materialmente) esta y otras situaciones en tantos puntos del mundo, o para mirar para otro lado mientras se barre debajo de la alfombra. La inteligencia de esas mentes preclaras asume, con honrada integridad y abnegada resignación, que estas muertes, como tantas otras antes y otras tantas después, son necesarias, inevitables, forman parte de los procesos de cristalización de paz y de progreso, como una ortodoncia de una corrección dental, y son un ínfimo peaje a pagar para que algún día escampe y salga por fin el sol y para que, como decía El último de la fila, los días sean color melocotón, y las piedras se puedan comer, y ya nadie sea más que nadie… Entonces los tanques respetarán los pasos de cebra en Gaza (para entonces es seguro que habrá ya pasos de cebra en Gaza), y los niños trabajadores del mundo tendrán un convenio digno que les regule y les proteja, por ejemplo sin permitirles trabajar más de ocho horas seguidas (sin un pequeño descanso por lo menos), y se extraerán al menos dos representantes canónicos, a ser posible un macho y una hembra, de aquellas etnias amenazadas o por la extinción o por otras etnias y se creara una reserva exclusiva para ellos, aunque sin campos de golf, ¡que hay escasez de agua! (se ha descartado de momento la nomenclatura parque temático), y para dar fe y testimonio de su supervivencia, de su prosapia y de su cultura al resto del mundo, y para generar la empatía necesaria, se televisarán, desde dicha reserva, realitys de gran atractivo étnico.

Si es que todavía quedan tantas armas que vender, tanto petróleo que extraer, tantos puntos geoestratégicos a conquistar, mi querido amigo Andrés, que las vidas, de momento, no llegan ni a categoría de moneda de cambio. Pero algún día empezarán a cotizar, y entonces, cuando ese día llegue, ya no se matará o se dejara morir a la gente, gratuitamente.

Por cierto que al gobierno español le va a caer ahora la del pulpo por haber pagado el rescate a cambio de salvar un puñado de vidas, porque un estado no se puede rebajar al chantaje de unos piratas, aunque les vaya en ello el gaznate a unos ciudadanos. Lo primero es lo primero. Y que los pobres tiburones también tienen que comer ¿no?

Nota: [1] El sufijo aquí no tiene tintes amarillistas, por favor, es que la palabra niños está muy devaluada y ya no hace casi efecto


P.S. :

One thought on “Mueren cuatro niños por un ataque israelí en Gaza

Deja un comentario

© 2019 Maravilhion | ScrollMe by AccessPress Themes