Tuva: Nómadas de voz curativa

La música de los pastores de Tuva, (ahora oficialmente llamada Tyva), en el limite de la región de Altai, Mongolia occidental, está conectada a una antigua tradición animista en la que los objetos naturales y fenómenos tienen alma o son habitados por espíritus.Rodeado de un anillo de montañas, Tuva queda lejos de las principales rutas comerciales y se define por su carácter rural. Esta población parece un desfiladero musical, un registro vivo de un mundo rítmico, donde sonidos naturales y humanos se mezclan.

Los pastores de Tuva utilizan el Canto de Armónicos o Canto Difónico, que consiste en la posibilidad de cantar simultáneamente dos o más notas musicales con la voz, para resonar con la naturaleza que les rodea, imitando los sonidos de animales, del viento en las montañas nevadas y de varios pájaros.

Los seres humanos han empleado el sonido desde los albores de la humanidad para recibir información de su entorno y para comunicarse, así como también para sanar y transformar. Las leyendas sobre los orígenes del canto de garganta, afirman que el género humano aprendió a cantar de tal modo hace mucho tiempo. Lo que intentaban aquellos primeros cantantes era duplicar sonidos naturales, cuyos timbres o colores tonales eran ricos en armónicos, como el agua caudalosa o el viento que susurra.

Además, en casi todas la culturas antiguas se creía que el sonido era la fuerza creativa, generatriz, responsable de la creación del universo. La terapia del sonido se fundamente en este principio de “resonancia en simpatía o solidaria”. De hecho, los expertos en terapia del sonido afirman que es el más poderoso instrumento de curación sonora disponible para la humanidad.

En el Canto de Armónico un tono es un bajo, el diapasón fundamental (similar al bordón o sonido base de una gaita). El segundo es una serie de armónicos parecidos a una flauta, que resuenan por encima de bordón, y que pueden ser estilizados melodiosamente para representar sonidos como el canto de un pájaro, los ritmos sincopados de un arroyo o el ritmo del trotar de un caballo”.

Sus orígenes se sitúan en Asia central, donde ha sido practicado desde hace siglos por chamanes de las razas turkic de Mongolia y Tuva, en Sudáfrica lo practican las mujeres Xhosa y en el Tíbet, donde sólo lo emplean los lamas.

También se ha convertido en una bella forma de expresión musical. Conocido como hoomï o khoomeï en Asia, nqokolo por los Xhosa o canto de armónicos en occidente, se trata de una técnica mediante la cual una sola persona canta dos, tres y hasta cuatro sonidos simultáneos.

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