Prosperidad a Conquistar

Me asenté en la cañada Galiana y dí con vuestra confusión de no saber que hacer con lo vuestro.En un cruce con stop me pidió ayuda, no me negué, pues al fondo vi una mujer con un bebe y al ver el humeante coche… decidí prestarme ayudarles. Yamal decía llamarse él.

– ¿Donde vas? me preguntó.

– A Madrid, contesté.

– Acércame a la entrada de la cañada. Me dijo.

Dudé y acepté.

– Venga, subid.

– Voy ha recoger otro coche, íbamos haber las obras de la casa nueva, nos hace feliz ver la obra como va.

– Y a quién no, en estos días. Seguro que fue difícil poder llegar verlo así.

– Deja que te cuento….

“Los oasis que encontramos en vuestro territorio estaban para
conquistar y de fácil asentamiento. Es vuestro mayor vacío.”

– Viéndolo así, conteste.

– Te digo, me aferré a eso de lo público y logre manejarme con los requisitos. Me asenté en la Cañada Galiána y dí con vuestra confusión de no saber qué hacer con lo vuestro.

“yo trabajo porque soy organizado, mas de siete años aquí, y así entre cuarenta mil sujetos que rondan en quince kilómetros. Me dirigía por escrito, lo vi claro, me quedaba lejos tener un apartado postal, sin nombres de calles y números. Enfrentando a las administraciones. Los repartos postales han sido los mas aventureros, obligándoles a doblegar su ley postal en determinar la condiciones del reparto.

“Ahora me dan una casa publica. Te digo… que soy organizado, mi integración burocrática me llevo a pagar mil doscientos euros al año por estar reflejado como domiciliado en un piso, y así setecientos más. Colapsando el buzón de correspondencia, logre saber por el cartero las telarañas del buzón.

“Supe también que tenia retenida en cartería gran masividad, no entregada por esta causa. Me organice y contacte con el casero. Él muy oportuno, delego en que llevase esta gestión y de hacerlo bien el próximo año quedaría exento de pagarle el tiempo que estuviese inscrito. Mientras trabajo reciclando neumáticos y vigilando obras donde gestiono la correspondencia.

“Me doy cuenta que he aprovechado el tiempo en transitar en este oasis donde será engullido por el proyecto Valdecarros. Mi intención fue siempre salir de aquí, no tengo por que reclamar lo que construí con mis manos para vivir a cobijo, no me enfrenaré a reconocer el derecho de vuestra ley.”

Según me despedía fui pensando todo lo comentado, su esfuerzo y tretas, algunas no determine el motivo, pero si como prosperaba.

Larga vida Yamal, el hombre hace grande Alá.


P.S. :
http://www.mediterranea.org/cae/ley3_95vpecuarias.htm

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