Más vida por su comida

Limpiando el cajón del estudio, salían los trípticos de la oficina de turismo, algo me recordó el punto y seguido de un viaje que pensé y aplace con el deseo de ir alguna vez. Okinawa. Después volví a pensar que ese viaje lo empecé y seguí desde aquí de otro que realice al sur de Andalucía, desde Huelva a Cádiz donde descubrí una forma peculiar que el hombre tiene en su entorno de recoger y aprovechar un recurso natural, son pescadores que conocen la intrusión que hace la mar entre corredores que forman lagunas y estancan un hábitat que da alimento y abasto a cofrades y familias en un entender y placer a la vida. Esta similitud pasa en Okinawa donde esta isla asemeja en sus gentes el sustrato de corales de sus aguas donde la gran variedad en especies hacen por aporta a su dieta un enriquecido valor de nutrientes que preparan con singularidad dando a los alimentos un sitio en un orden que emana en sus gentes la longevidad mas alta, retome mis gustos por este tipo de dieta que establece la consonancia reciproca del organismo en comer varias veces al día consiguiendo aportar saludables platos que combinan frutos secos, pescados, hortalizas y magro de cerdo en su gran variedad, que someten a condición de su actividad diaria, todos contemplan los platos y consiguen un atractivo quizás exótico ala mirada de un occidental, pero su intención es de hablarte de su sabor y textura, el alimento puede transmitir mas allá de saciar una forma consciente que estimula el organismo con aportaciones de la soja, jengibre, y especias aromáticas que ensamblan y culminan platos exquisitos. Claro que tampoco dejare en costumbre del lugar andaluz, en que me sirvieron un pescado asado en teja, es un placer de sentidos y elementos que da el lugar.

Sí, seguro que visitare, Okinawa alguna vez…

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