¿Hacemos un uso machista del lenguaje los españoles….y españolas?

Contra la violencia machista

Nuestro idioma no es machista, sino la actitud que asumimos los hablantes frente a la lengua. Todos los idiomas proyectan en los hablantes una imagen hacia la realidad. Pero la lengua española, como sistema, no tiene culpa de eso, ni de que exista el sexismo lingüístico, la culpable es la cultura patriarcal que hemos heredado.

El ser humano refleja la manera de interpretar la realidad mediante el lenguaje, y cada uno posee una forma de interpretar dicha realidad que ve única y verdadera, pero existen tantas realidades como personas y tantas interpretaciones del lenguaje como individuos, El lenguaje es simplemente el medio que usamos para expresarnos.

El idioma es algo que va creando la sociedad, es un mecanismo vivo, que nunca para de crecer y evolucionar y hasta hace muy pocos años la sociedad era excesivamente machista pero en eso va mejorando, al menos en occidente, quizás dentro de cien años queden pocos restos del machismo, y entonces se verá plasmado en la lengua.

Mencionaremos, como dato relevante, la escasa presencia femenina que actualmente hay en la Real Academia Española, treinta y ocho académicos frente a tres académicas.

Un hablante incurre en sexismo lingüístico cuando emite un mensaje que, debido a su forma, es decir, debido a las palabras escogidas o al modo de enhebrarlas, y no a su fondo, resulta discriminatorio por razón de sexo. Una misma anécdota, sea sexista o no, se puede describir mediante un mensaje que sea sexista o no. El origen del sexismo lingüístico reside siempre en el emisor o en el receptor, pero no en la lengua española como sistema. Si analizamos la frase perteneciente a un artículo escrito por Francisco Umbral en el diario El Mundo “ Decía Romanones que lo primero para ser político es tener buena voz; y una buena voz nace siempre de unos espermatozoides peleones y bravitos”. Podemos comprobar que es de un carácter totalmente machista, dado que sólo se refiere a los políticos varones, pero si cambiamos la palabra espermatozoide por genes, quedaría toda la polémica sexista terminada.

Las actitudes lingüísticas no son innatas, sino un resultado de la socialización, o sea, el proceso por medio del cual las personas interiorizan juicios, valores, actitudes y expectativas en una cultura específica.

Por lo que se puede ver si se repasa un poco la prensa, algunas militantes(¿o habría que decir militantas?) del feminismo hispano hablante se han embarcado en un proyecto para desterrar del uso de la lengua española lo que entienden por machismo. Acusan a los plurales genéricos de ningunear a las mujeres, a favor de un cansino desdoblamiento hecho de “todos y todas, padres y madres, vascos y vascas…” Además, tratan de promocionar palabras y palabros nuevas y nuevos, para que las mujeres puedan sentirse representadas, y no sólo representados, cuando realmente es indiferente que se refieran a ti como la juez o la jueza, siempre y cuando, la igualdad con el juez quede representada en todos los aspectos socioculturales de la sociedad y no únicamente en la creación de una nueva acepción lingüística.

Para resolver el problema del machismo en el lenguaje, deberíamos pararnos a pensar en qué va primero si el huevo o la gallina, y reflexionar si debemos empezar a solucionar los problemas del machismo en la sociedad mediante la creación de nuevos vocablos y estructuras gramaticales en nuestro idioma o por el contrario, ir erradicando dicho machismo en todos los aspectos socioculturales, e incluso económicos, para poder ir construyendo entre todos una sociedad en la que el uso del lenguaje de forma machista no pueda existir.

Contra la violencia machista
Contra la violencia machista.

Deja un comentario

© 2018 Maravilhion | ScrollMe by AccessPress Themes