Disculpen las mujeres (el género de las palabras)

Revista maravilhion

Las palabras no tienen “sexo” sino “género”. Eso es lo que a todos nos enseñaron en el colegio. Ahora, parece que la cosa cambia, el género de las palabras denota el sexo de los objetos que estas denominan. Así nos encontramos por todas partes con “presidentes” y “presidentas”; “concejales” y “concejalas”. El género de una palabra no hace referencia al sexo del objeto que denota, sino que es solamente una categoría gramatical.

Con estos cambios ya no diremos: “ el cielo está oscuro”, sino que tendremos que decir “ la ciela está oscura”, o en vez de decir “el residente” será “la residenta”, en vez de llamar a “los bomberos “ cuando tengamos una emergencia, llamareis a “las bomberas”.
No debemos olvidar que existe un principio elemental en cualquier idioma: la economía del lenguaje. Resulta absurdo utilizar diez palabras para una cosa que se puede decir con tres. Por tanto resulta ridículo decir ciudadanos y ciudadanas, cuando, en correcto castellano, el genérico ciudadanos engloba a ambos sexos.

Para mí todo esto no es machismo, ni sexismo y mucho menos discriminación. Y soy mujer. La auténtica igualdad y no discriminación, no va por ese camino, ni mucho menos. La auténtica igualdad consiste, entre otras cosas, en que una persona no cobre un sueldo inferior por el hecho de ser mujer. La auténtica igualdad pasa por que un empresario no elija antes a un hombre que a una mujer. La auténtica igualdad supone el reparto equitativo de las tareas domesticas y con los hijos. La auténtica igualdad consiste, en suma, en que el sexo no sea un criterio de selección en ninguno de los ámbitos de la vida.

Eso se consigue con políticas sociales que incentiven los permisos de paternidad, el reparto de las tareas del hogar o la conciliación de la vida familiar y laboral, con políticas que castiguen la discriminación económica en el trabajo, con políticas que fomenten la elección de las personas en función de s valía y no de su sexo.

Hablar de jueces y juezas no es menos machista, y sí, a mi entender más ridículo, que hablar simplemente de jueces.

Deja un comentario

© 2018 Maravilhion | ScrollMe by AccessPress Themes